ASOCIACION REY PELAYO, EMBAJADORES DE LA COFRADIA DEL DESARME DE OVIEDO
Más allá de las etiquetas: 4 lecciones sobre inclusión y resiliencia que nos regala la Asociación Rey Pelayo
La Asociación Rey Pelayo es una organización sin ánimo de lucro situada en Avilés que se dedica íntegramente a mejorar la calidad de vida de las personas con discapacidad intelectual. El colectivo ofrece una amplia gama de recursos esenciales, que incluyen desde viviendas tuteladas y un centro de atención especializada hasta programas enfocados en el envejecimiento saludable y la inclusión social. A través de iniciativas dinámicas como talleres de cocina con expertos, eventos deportivos y actividades culturales, la entidad busca eliminar las barreras tecnológicas y sociales que enfrenta este grupo. Para sostener su labor educativa y de apoyo, la asociación facilita diversas vías de participación ciudadana, tales como el voluntariado, las donaciones económicas y las alianzas con empresas patrocinadoras. En definitiva, estos textos presentan a la institución como un pilar fundamental para la integración plena y el bienestar emocional de sus usuarios y familias.
1. El arte de derribar muros invisibles
En nuestra sociedad, la discapacidad intelectual suele percibirse a través de un cristal empañado por la limitación. Construimos muros invisibles, hechos de prejuicios y bajas expectativas, que confinan el potencial humano a los márgenes. Sin embargo, en Avilés, la Asociación Rey Pelayo ha decidido que su misión no es solo asistir, sino actuar como un laboratorio de ciudadanía radical. No son solo una entidad sin ánimo de lucro; son un motor de cambio que desafía la narrativa de la compasión para sustituirla por la de la capacidad. Esta es la historia de cómo una comunidad puede transformar la mirada colectiva y convertir la inclusión en una realidad palpable y acogedora.
2. La gastronomía como lenguaje universal de dignidad
La verdadera mediación comunitaria ocurre cuando los espacios de prestigio se abren para todos. La participación de la Asociación en la alta cocina no es una anécdota, es un acto de empoderamiento. Figuras de la talla de Juan Pozuelo, uno de los mejores cocineros de España, han compartido fogones con los chicos y sus familias, demostrando que el talento no entiende de etiquetas.
El punto culminante de esta disrupción social fue la celebración del "Primer Menú del Desarme de Oviedo" en el propio centro. Gracias a la gestión de Carlos Guardado, gastrónomo y padre comprometido, los usuarios no fueron simples espectadores, sino protagonistas de una tradición secular. No fue una comida ordinaria; fue una "experiencia de degustación" donde se sirvieron garbanzos con bacalao y espinacas —elaborados por diez integrantes del Club de las Guisanderas lideradas por su presidenta Amada Álvarez Pico—, callos al estilo de Oviedo y un arroz con leche magistral de Lola Sánchez (Yumay).
La relevancia de este evento se mide por el calado de sus asistentes: los concejales de Avilés, Pelayo García y Agustin Medina, y la cronista oficial María Josefa Sanz, compartieron mesa y mantel con los jóvenes. En este escenario, las "mejores cocineras tradicionales de Asturias" no solo ofrecieron alimento, sino un mensaje rotundo: la excelencia y la tradición son derechos de ciudadanía de pleno derecho.
3. El desafío de las "barreras invisibles": Tecnología y sobreprotección
El acceso al entorno digital es hoy un derecho fundamental, pero para las personas con discapacidad, la brecha no es solo técnica. Existe una conexión crítica entre las barreras tecnológicas y el fenómeno de la sobreprotección.
Desde la asociación se analiza cómo la sobreprotección, aunque nazca de un afecto genuino, actúa como una barrera cultural que mimetiza los efectos de un obstáculo técnico. Al intentar evitar riesgos, a menudo limitamos la autonomía y el desarrollo de capacidades. Superar este reto implica entender que la tecnología debe ser una herramienta de libertad. Romper el muro de la sobreprotección es permitir que cada individuo explore sus propios límites, garantizando que el entorno digital sea un espacio de conquista personal y no un nuevo territorio de exclusión.
4. Envejecimiento activo: El derecho a seguir aportando
El envejecimiento en la discapacidad no debe ser un proceso de retiro silencioso, sino una etapa de participación vibrante. El programa de "Envejecimiento Activo y Saludable" de la asociación rechaza la pasividad. La educación, bajo su prisma, debe ser "inclusiva en su integridad", garantizando que el paso del tiempo no merme el acceso a la cultura.
"Han de darse a cada persona idénticas condiciones para desarrollar plenamente sus capacidades, tanto personales como colectivas."
Esta filosofía se traduce en acciones concretas que sitúan a las personas en el corazón de la ciudad. Desde visitas al Museo de Bellas Artes de Oviedo hasta el reestreno de la obra teatral "Arriba el Telón", la asociación asegura que sus miembros sigan siendo agentes activos de la vida social asturiana. Envejecer con dignidad significa tener el derecho inalienable a seguir aportando valor a la comunidad.
5. Resiliencia en tiempos de crisis: El espíritu de #Resistiré
La robustez de una red social se pone a prueba en el aislamiento. Durante el confinamiento por el COVID-19, la Asociación Rey Pelayo transformó la incertidumbre en una demostración de solidaridad familiar. Bajo el lema "#Resistiré", profesionales, alumnos y familias se mantuvieron unidos, afrontando la dificultad "con una sonrisa".
Esta respuesta colectiva no fue solo una estrategia de supervivencia, sino un recordatorio de que la verdadera resiliencia es un proceso compartido. El mensaje lanzado desde el corazón de la crisis capturó la esencia de su lucha constante:
"Juntos resistiremos al para seguir viviendo !!"
6. Conclusión: Un compromiso que nos incumbe a todos
La labor de la Asociación Rey Pelayo —desde sus viviendas tuteladas hasta su oferta de ocio y tiempo libre— redefine los límites de lo posible. Su modelo nos enseña que la discapacidad no reside en la persona, sino en un entorno que no ofrece las mismas oportunidades para todos.
Tú puedes ser parte de esta transformación. Ya sea como socio colaborador con derecho a voto, aportando tu tiempo en el voluntariado, participando como patrocinador desde el sector privado o realizando donaciones desinteresadas, cada gesto ayuda a derribar un ladrillo de ese muro invisible.
Al cerrar estas líneas, cabe hacerse una pregunta que nos interpela directamente: más allá de los discursos, ¿qué muros estás construyendo tú hoy en tu entorno, y cuáles te vas a atrever a derribar mañana?
El Desarme: De las trincheras a la mesa, los secretos de la fiesta más singular de Oviedo
Emerge en Oviedo una paradoja literaria: el eco de los cañones del siglo XIX se ha transmutado, por obra de la historia y el fuego lento, en el rítmico tintineo de las cucharas contra la loza. El Desarme no es solo la fiesta gastronómica más antigua de España; es un ejercicio de memoria colectiva donde la pólvora cedió su lugar al pimentón. Lo que comenzó como un rancho militar en el fragor de las Guerras Carlistas ha evolucionado hasta ser reconocida, en este 2025, como Fiesta de Interés Turístico Nacional. Es el triunfo definitivo de la convivencia, una liturgia donde la capital asturiana se sienta a la mesa para celebrar que, a veces, la paz tiene un sabor inconfundible.
1. El origen paradójico: Garbanzos a cambio de fusiles
La génesis de esta tradición se sitúa en un Oviedo sitiado. En 1836, durante la primera contienda carlista, las autoridades agasajaron a las milicias locales con un "rancho" especial para celebrar la defensa de la ciudad. Aquel primer menú, servido el 10 de octubre por el cumpleaños de Isabel II, distaba del actual: era una contundente mezcla de garbanzos, tocino, patatas y carne. Eran días de duelo y resistencia; de hecho, la festividad incluía un componente de restitución social, con oficios religiosos y réquiems por los milicianos caídos, cuyas familias recibían así un homenaje público.
Sin embargo, la fisonomía definitiva de la fiesta cristalizó en marzo de 1876. Al concluir la guerra, se organizó una comida de confraternización que alcanzó a todos: soldados vencedores, pueblo llano, heridos en hospitales e incluso a los enemigos cautivos en las cárceles. Fue un gesto de reconciliación que transformó el desarme físico de las tropas en un desarme espiritual del ciudadano.
"La Cofradía del Desarme trabaja para mantener la tradición de 'garbanzos a cambio de fusiles' en las nuevas generaciones, preservando y difundiendo el valor histórico-cultural de este menú único que es hoy un símbolo de paz social".
2. Un menú con reglas propias: ¿Por qué bacalao y no carne?
El Menú del Desarme es una estructura tripartita innegociable que se respeta con devoción cada 19 de octubre. Su composición encierra una curiosidad histórica: el predominio del pescado en una celebración de victoria militar.
• Garbanzos con bacalao y espinacas: La pieza angular. Se sirve bacalao en lugar de carne porque la paz de 1876 se celebró en marzo, en pleno periodo de Cuaresma, obligando a la cocina a adaptarse a la vigilia.
• Callos al estilo de Oviedo: Un plato de una finura técnica extrema que, tradicionalmente, marca el inicio oficial de la temporada de este manjar en las mesas ovetenses.
• Arroz con leche: El broche de oro irrenunciable, con su capa de azúcar quemada, que representa la máxima expresión del afecto culinario asturiano.
3. Gastronomía sin barreras: La inclusión en el Centro Rey Pelayo
La tradición solo adquiere su pleno significado cuando es capaz de derribar muros. Bajo esta premisa, el gastrónomo Carlos Guardado ha impulsado una extensión de esta festividad hacia la diversidad social. En un evento celebrado en enero de 2026 en el Centro Rey Pelayo, la esencia del Desarme se puso al servicio de las personas con discapacidad intelectual, demostrando que la cultura es un patrimonio compartido.
El acto no fue una simple degustación, sino un cónclave de la autoridad cultural y social de la región. Contó con la presencia de María Josefa Sanz, Cronista Oficial de Avilés y Catedrática de la Universidad de Oviedo, quien aportó el rigor histórico a la jornada, y de Florentino Menéndez, director de la Cocina Económica de Oviedo. La excelencia culinaria estuvo garantizada por el Club de las Guisanderas, representadas por su presidenta Amada Álvarez Pico; diez de estas depositarias del saber tradicional elaboraron los garbanzos, mientras que Lola Sánchez, del emblemático Yumay, se encargó del arroz con leche. Esta colaboración subraya que el Desarme es una herramienta de integración donde la memoria sirve para "desarmar" prejuicios.
4. Más que una comida: Un festival del siglo XXI
En 2025, el Desarme ha trascendido los manteles para convertirse en un festival cultural de vanguardia. El reconocimiento como Fiesta de Interés Turístico Nacional ha impulsado innovaciones que conectan el pasado con el futuro:
• Luz y Memoria: Entre el 17 y el 26 de octubre, la fachada de la iglesia de San Isidoro se convierte en un lienzo vivo. Un espectáculo de videomapping narra la historia del menú en cuatro pases diarios (cada 30 minutos a partir de las 20:00 horas), permitiendo redescubrir la gesta de 1836 desde la tecnología digital.
• La Paz en Verso y Música: El certamen internacional de poesía "El Desarme en Verso" y el I Festival de Bandas de Música —con agrupaciones de Pola de Siero, Candás y Noreña— elevan la jornada a una celebración de las artes bellas.
• Identidad en la Calle: El pregón del artista Nando Agüeros y las descargas de fusilería del Ejército Isabelino recrean la atmósfera del siglo XIX, reforzando la imagen de Oviedo como una capital que sabe proteger su patrimonio vivo.
5. La solidaridad como ingrediente principal
El alma del Desarme reside en su capacidad de no dejar a nadie atrás. Cada año, la Cofradía, el Ayuntamiento y OTEA gestionan la donación de cientos de raciones del menú completo a la Cocina Económica de Oviedo, gestionada por las Hijas de la Caridad. Este gesto asegura que el sabor de la paz llegue también a quienes atraviesan situaciones de vulnerabilidad, manteniendo intacto el espíritu de 1876 cuando se alimentó incluso a los heridos y encarcelados.
Este valor humano es el que resuena en las palabras de gratitud de las instituciones beneficiarias, como se recoge en el testimonio de la Asociación Rey Pelayo:
"Desde nuestra entidad queremos agradecer a todos ellos por esta invitación... sin la cual no hubiese sido posible esta degustación. ¡Muchísimas gracias a todos!".
Conclusión: Una invitación a desarmarse
El Desarme es, en última instancia, un recordatorio de que las sociedades pueden transformar sus cicatrices en motivos de orgullo. Es memoria, identidad y, sobre todo, un compromiso con la convivencia. Al degustar estos platos, el comensal no solo honra la historia de Oviedo, sino que participa en un acto de paz activa.
Ante este ejemplo de longevidad y éxito social, cabe preguntarse: en una época marcada por nuevas formas de conflicto y polarización, ¿qué otras tradiciones modernas seríamos capaces de gestar hoy para "desarmar" el corazón de los ciudadanos y fomentar, con la misma fuerza que un plato de garbanzos, la inclusión de todos?
El Menú del Desarme: Cómo sobrevivir a la tradición más contundente de Oviedo (sin fallar en el intento)
Cada 19 de octubre, las calles de Vetusta no huelen a incienso ni a pólvora, sino al aroma embriagador de una de las liturgias gastronómicas más exigentes de España. El Menú del Desarme no es una comida; es un rito de paso, un desafío calórico de primer orden que pone a prueba la resistencia del comensal más aguerrido. En Oviedo, desarmarse no significa rendirse, sino entregarse sin condiciones a una mesa que, históricamente, nació para celebrar la paz tras las contiendas carlistas del siglo XIX. Sin embargo, ¿cómo podemos enfrentarnos a semejante festín opíparo sin que nuestro estómago pida clemencia a mitad de la jornada? El secreto reside en la inteligencia, la atmósfera y un truco de vieja escuela que todo buen carbayón conoce.
Los tres jinetes del Desarme: Legumbre, casquería y azúcar
Abordar el Menú del Desarme requiere entender la arquitectura de su contundencia. No hay concesiones a la ligereza en esta trilogía sagrada que ha alimentado a generaciones:
• Los Garbanzos con Bacalao y Espinacas: El inicio es un abrazo de legumbre mantecosa, donde el bacalao aporta su sapidez marina y las espinacas un sutil frescor. Es un plato que exige una cocción lenta para que el potaje adquiera esa textura trabada que reconforta el espíritu antes de la verdadera batalla.
• Los Callos al Estilo de Oviedo: Aquí reside el alma de la fiesta. A diferencia de otros, el callo ovetense es menudo, meloso y posee una unción gelatinosa que se pega a los labios. El picante debe ser apenas un susurro, lo justo para invitar a mojar pan en una salsa roja y brillante que es pura esencia asturiana.
• El Arroz con Leche: El broche de oro llega con la cremosidad extrema de un arroz mimado durante horas, coronado por esa costra de azúcar requemado que cruje bajo la cuchara. Es el descanso del guerrero, dulce y reconfortante.
Esta combinación es un reto monumental precisamente por su densidad. Históricamente, se dice que este menú fue diseñado para dejar a las tropas tan satisfechas que fueran incapaces de empuñar un arma; hoy, el riesgo es que nos deje incapaces de levantarnos de la silla.
El entorno como digestivo: El ejemplo en Rey Pelayo
La ciencia del buen comer nos dice que la digestión comienza en el ánimo, y no hay mejor ejemplo de ello que lo vivido recientemente por los usuarios del centro Rey Pelayo. En un alarde de entusiasmo, "dieron buena cuenta" de todo el menú, pero lo hicieron bajo una premisa fundamental: la creación de comunidad.
Ellos mismos se encargaron de decorar el comedor para la ocasión, cuidando que "no faltara detalle". Esta dedicación personal transforma una comida pesada en un acto de celebración colectiva. Cuando la mesa está bien puesta y el entorno refleja el respeto por la tradición, el cuerpo se predispone al disfrute en lugar de al sufrimiento. El entusiasmo de los participantes de Rey Pelayo nos recuerda que el Desarme se celebra con el corazón antes que con el estómago; la alegría de compartir el mantel es, a menudo, el mejor aliado contra la pesadez.
El truco maestro: La regla de oro de Grande Covián
Si bien la voluntad es fuerte, el cuerpo necesita una estrategia física. Miguel Ángel de Dios, Hermano Mayor de la Cofradía del Desarme de Oviedo, lo tiene claro. No se trata de saltarse platos ni de renunciar al sabor, sino de aplicar la sabiduría de un ilustre colungués que es casi un santo secular en la nutrición asturiana: Francisco Grande Covián.
Para disfrutar de este despliegue sin que la salud se resienta, la clave es la "micro-dosificación" de la experiencia:
«Hay que comer de todo, pero en plato de postre»
Este consejo, rescatado por la Cofradía, es el bálsamo definitivo para el comensal moderno. Utilizar el plato de postre como medida nos permite navegar por la untuosidad de los callos y la dulzura del arroz sin caer en el exceso paralizante. En una época de dietas restrictivas, la vigencia de Grande Covián nos devuelve el placer del equilibrio: el Desarme es para disfrutarlo, no para padecerlo.
Conclusión: Una mirada hacia el futuro de la tradición
El Menú del Desarme sigue siendo el testamento vivo de la identidad de Oviedo. Su supervivencia no depende solo de la calidad de sus ingredientes, sino de nuestra capacidad para adaptar la tradición a los tiempos actuales mediante el detalle, el espíritu comunitario y la moderación estratégica. Al final del día, el éxito no se mide por cuánto hemos comido, sino por el placer de haber honrado nuestra historia sin perder el bienestar.
Tras este recorrido por los secretos de la mesa ovetense, solo queda una pregunta para el lector: ¿Se siente ya preparado para entrenar su estómago y enfrentarse al próximo 19 de octubre bajo la sabia regla del plato de postre?
















































































